Estoy enamorada.
Vaya fuerza emocional que adquiere un post ante semejante declaración, ¿cierto?
Se preguntará el lector, ¿cuál es el motivo para semejante condición?, ¿quién a despertado dicha pasión?
Me siento preparada para expresarlo públicamente, y no tengo otro nombre que compartir más que el siguiente: "Los Juegos del Hambre"
Suzanne Collins, evidentemente rodeada de la frivolidad del denominado "reality show", trabajó mucho tiempo como guionista televisiva, estando inmersa en grandes éxitos tales como "Clarissa lo explica todo" para Nickelodeon y "Clifford, el gran perro rojo" para Scholastic Entertainment, mismo que le permitió incursionar en la literatura para niños.

"Es la hora. Ya no hay vuelta atrás. Los tributos deben salir a la Arena y… luchar por sobrevivir. Ganar significa fama y riqueza. Perder significa la muerte segura. ¡Que empiecen los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre!"Un pasado de guerras ha dejado los 12 distritos que dividen Panem bajo el poder tiránico del “Capitolio”. Sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus prinicipios se pondrán a prueba con “Los juegos del hambre”, espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto.
Y entonces, comienza lo interesante.
¿A que está dispuesto a someterse el televidente promedio en aras de la "diversión de calidad" que le imponen los contenidos que tiene frente a sí? ¿El futuro de una nación traducido en un grupo de pequeños inocentes peleando a muerte por sobrevivir en un coliseo moderno responderá a esa pregunta?
Estos contenidos, donde la privacidad es cosa del pasado, y la muerte es solo un acontecimiento banal al cual estamos acostumbrados gracias a las dosis diarias de las que somos testigos, es la respuesta contundente que arroja esta saga.
"Los Juegos del Hambre", toca fibras muy sensibles del lector al presentar no solamente a personajes inolvidables, sino también, una fuerte crítica política.
La presentación de como el gobierno controla a las masas subversivas, el sometimiento que se tiene de la población ante la amenaza bélica y el constante recordatorio de quién esta a cargo, hacen de "El Capitolio", una fuerza que podemos ubicar con mayor nitidez en la vida real de lo que nos gustaría aceptar. El destino de miles de personas queda en manos de aquellos con el poder suficiente para continuar con un modo de operación completamente centralista, donde aquellos que no gozan del beneficio de la gran ciudad, viven en la más precarias y desoladoras circunstancias.
Y aún a pesar del panorama, nos encontramos ante la maravilla del amor. El peor escenario para estar cerca del ser amado reclama reacciones de todo tipo, sin embargo, la cruda realidad es lo que mantiene a la audiencia pegada a cada una de las hojas. El campo de batalla es el detonante para que ese cariño, guardado en el más profundo secretísimo, salga a flote.
Sin duda, lo que puedo denominar como "la tinta más entrañable desde hace mucho tiempo", espero que signifique una recomendación con la suficiente fuerza para que todos los que lean este post y no hayan disfrutado de esta historia se permitan caer bajo su hechizo. Les aseguro que no se arrepentirán.
Entre tanto, may the odds be ever in your favor!

Maravilloso vistazo a una nueva saga que muy probablemene se conertirá en una de mis favoritas.
ResponderEliminarGracias por tomarte el tiempo de escribir esta entrada para darnos la oportunidad de un nuevo viaje literario.
Al contrario, gracias a ti por leerme preciosa. Espero que pronto te unas a esa revolución de lectores que ha disfrutado de una trilogía como pocas!
ResponderEliminar