“El amor es peligroso para tu pequeño corazón”, rezaba la letra de la canción que ayudaba al pequeño Jack a conciliar el sueño.
Este pequeño bocado de los sabores (y sinsabores) que el amor provoca fue uno de mis acompañantes durante mi viaje a la playa para celebrar Navidad. Y vaya bocado más delicioso. Aún con los preparativos para la cena desarrollándose apresuradamente, la frase anterior, encontrada desde los primeros momentos en los que me tope con esta obra, fueron suficiente motivo para continuar con las labores sin interrumpir la lectura.
Con la sencillez propia de un cuento, Mathias Malzieu nos presenta “La Mecánica del Corazón”, y con ello nos ejemplifica mediante la vida de su protagonista, el precio tan alto a pagar por todo el placer y la alegría que el amor provoca.
“A la gente no le gustan las cosas demasiado diferentes y menos aun la gente que se cree diferente” y “Poco importa si haces reír o llorar mientras produzcas una emoción”, fueron de las aseveraciones que más se destacaron a lo largo de esta bella lectura, siempre acompañada de los matices del amor.
Imagina la noche más fría de la historia. La nieve cae sobre la ciudad de Edimburgo. En lo alto de una colina nace el pequeño Jack, pero su corazón está dañado. Y por eso necesitará reemplazarlo por un reloj de madera, un corazón artificial del que dependerá su vida. Acompañaremos a Jack en su aventura quijotesca desde las frías callejuelas escocesas hasta una radiante ciudad andaluza, en busca del amor. Pero, ¡cuidado! Jack debe seguir unas reglas para sobrevivir:Uno: NO TOQUES LAS AGUJAS.Dos: DOMINA TU CÓLERA.Tres: NO TE ENAMORES NUNCA.
LA MECANICA DEL CORAZON DEPENDE DE ELLO.Deseemos suerte a Jack y recuerda que, como en este cuento para niños grandes, todos hemos sufrido alguna vez por nuestro voluble corazón.
Obstáculos por vencer, una exhaustiva búsqueda, un viaje sin fronteras, rivales con los cuales luchar, prejuicios que evadir, la certeza de cuán difícil es mantener a nuestro a la persona que más queremos en el mundo y mucho más, les espera a todos aquellos niños grandes que se atrevan a perderse en la historia del chico cuyo cucú cantaba por la dueña de su corazón sin importarle las consecuencias.
Esperando que esta temporada decembrina haya sido (y continué siéndolo hasta el final) un montoncito de momentos por recordar en compañía de sus seres queridos, y en víspera de la gran aventura que promete ser el nuevo año, los invito a darle cuerda a sus relojes y entintarse un poco con la historia comenzada el día más frío del mundo…


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